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184. Jicaritas de cerámica para mezcal


El miércoles pasado acudí al restaurante Mexicano (Regina 27 A, Centro Histórico) y me encontré con una exposición, renovada, de las botellas de cerámica con forma de matraz elaboradas en el taller de Mara Silva y Francisco Huazo (www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9171999). Pero no fue mi única sorpresa, ya que ellos habían dejado una cajita de cartón -decorada con dibujos estilizados de magueyes en toda la superficie- para que viéramos su contenido. Al abrirla aparecieron, envueltas en papel de china morado, diez pequeñas piezas de cerámica con forma de “jícara”, que medían 5 cm de diámetro y 3.5 cm de altura. Algunas tenían dibujados en color negro, verde o naranja, magueyitos estilizados; otras, sólo pencas verdes con espinas y, tres de ellas, rostros de hombres o mujeres que mostraban su inevitable simbiosis con el maguey y por ende, con el mezcal. Todas ellas con color blanco/porcelana de fondo.

A la fascinación por las piezas, siguió la curiosidad por saber cuánto mezcal les cabría, y averiguamos que, al borde de la jicarita de cerámica, cabían 26 ml. Lo siguiente era probar mezcal en ellas y, aunque no se crea, ya no lo hicimos dado que había que iniciar la degustación que hacemos en el establecimiento cada semana. Así que este fin de semana lo aprovecharé para saborear en ellas varios mezcales -obviamente tradicionales [MT]- de diferentes graduaciones y regiones para evaluar el desempeño de las jicaritas y saber si a su belleza agregan el plus de ser buen cuenco para degustar MT.

A lo dicho vale la pena agregar que dependiendo del cuenco o copa donde uno tome los MT, resaltarán unos aromas y sabores sobre otros, por lo que es crucial elegir, después de muchísimas y rigurosas pruebas, la que funcione mejor.

El próximo Viaje Mezcólatra, en trajinera, será el sábado 29 de junio a la zona chinampera de Xochimilco, donde maridaremos MT y la gastronomía elaborada con los productos que tradicionalmente se cultivan en las chinampas. Informes: rocio@mezcalestradicionales.con.mx.

http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9184203

183. INAH, patrimonio cultural y mezcal (I)


Portada del libro "PATRIMONIO INMATERIAL. ámbitos y contradicciones."

Portada del libro “PATRIMONIO INMATERIAL. ámbitos y contradicciones.”

I

El lunes pasado, investigadores del INAH presentaron el libro Patrimonio inmaterial. Ámbitos y contradicciones, volumen coordinado por Carmen Morales y Mette Marie Wacher, publicado por el INAH en julio de 2012 en la colección Conservación y Restauración del Patrimonio. La presentación tuvo lugar durante la reunión mensual del Seminario Patrimonio Cultural en el Contexto de las Transformaciones del Siglo XXI (deas.inah.gob.mx/wp-content/uploads/Seminarios-DEAS2.pdf), que se lleva a cabo en las instalaciones de la Dirección de Etnología y Antropología Social, San Jerónimo, DF.

En esta columna se ha argumentado que los mezcales tradicionales [MT] son parte de nuestro Patrimonio Cultural; por tanto, la lectura del libro es obligada para quienes entienden que los MT no son una simple mercancía a comercializar y degradar.

Es notorio que el texto -como dicen las coordinadoras- surge de la preocupación de los investigadores del INAH “por impulsar disposiciones legales e institucionales que incluyan a los portadores y creadores del patrimonio cultural inmaterial, así como [del] interés por generar medidas orientadas a salvaguardar los objetos, procesos y representaciones simbólicas que comprende esta modalidad de patrimonio”. (p.11)

Algunos de los artículos del libro son: “Crónica de un fracaso anunciado: la comida mexicana como patrimonio de la humanidad”,  de Guy Rozat;  “El patrimonio cultural inmaterial. Acuerdos básicos para su protección”, de Maya Lorena Pérez; y “Patrimonio inmaterial en México: evolución legal, posibilidades institucionales y retos actuales”, de Sergio Yáñez.

En “Crónica de un fracaso anunciado…”, el autor afirma “que la gastronomía mexicana como discurso adolece de una serie de dificultades políticas y culturales, toda vez que durante las últimas décadas ha sido manipulado por parte de los aparatos del Estado en favor de la constitución de un imaginario nacional-culinario, organizado en la capital, como parte del imaginario nacional general”. (p. 139-140)

http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9183590

180. Fermentación del mezcal en cueros


Aún hoy, en muchos pueblos con tradición mezcalera, se sigue fermentando el maguey horneado en cueros de res. Pongo como casos los de Zihuaquio, Guerrero; Huajuapan de León y Santa María Ixcatlán, Oaxaca; y San Bernardino Tepenene, municipio de Tzicatlacoyan, Puebla. En Huajuapan, seis años ha, conocí una fábrica de mezcal donde los utilizaban, y el maestro mezcalillero aseveró que, para que sirvieran, deberían ser de toro criollo y negro, pues de no serlo, se filtraría el fermento.

Estas tinas fueron de uso común en muchas regiones, a grado tal que en prácticamente todos los documentos históricos del siglo XIX y principios del XX donde se hable de mezcal, son mencionadas. Tal es el caso, por citar sólo uno, del oaxaqueño Manuel Martínez Gracida, que en Los indios oaxaqueños y sus Monumentos Arqueológicos (www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9178971) escribe: “Las tinas son unas pipas de cuero, con el pelo hacia la parte exterior, las cuales están colocadas entre cuatro horcones de encina ú otra madera fuerte, á la intemperie… Son de diferente capacidad, teniendo algunas por término medio, 1 metro 30 cm de longitud por 1 metro de diámetro”. Y añade: “En estas tinas se vacía el maguey majado y se echa agua suficiente hasta cubrirlo, luego se tapan con petates ó tapexcos tejidos de zacate ó yerbas y lo dejan hasta que adquiera el tepache cierto grado de fermentación ó fortaleza. Si no la ha adquirido, se dejan destapadas al sol por una mañana ó un día y después lo vuelven a tapar, hasta que al fin alcanza los grados de fortaleza que necesita para que la destilación sea buena y de resultados benéficos.”

El próximo Viaje Mezcólatra, del 31 de mayo al  2 de junio, será al municipio de Caltepec, Puebla, donde conoceremos partes de la Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán y tendremos la suerte de acompañar a los habitantes de San Luis Atolotitlán a su tradicional recolección de gusanos de maguey que hacen sólo un día del año. Informes: viajes_mezcolatras@mezcalestradicionales.mx.

http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9181638

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179. Conocer bien para servir bien


Acudí recientemente a dar un curso sobre mezcales tradicionales [MT] al Centro de Formación y Capacitación de Meseros SERVIRBIEN (www.fundacion-turquois.org.mx). Como premisa, aclaré que los MT no tenían nada que ver con las “marcas de mezcal” que actualmente se comercializan, ya que éstas no representan -salvo rarísimas excepciones- la tradición mezcalera de México ni a las regiones que la inventaron y sustentan; simplemente son una salida comercial al mercado urbano de mezcales comerciales que, aún certificados por el organismo regulador (cuya NOM 070 induce a la adulteración al igual que la Denominación de Origen), no corresponden a la calidad de los MT ni representan las gastronomías regionales de los que éstos son parte sustancial.

Expuse que la elaboración de MT no se limita a la zona que la Denominación de Origen protege (Guerrero, Durango, Oaxaca, San Luis Potosí, Zacatecas y algunos municipios de Guanajuato, Michoacán y Tamaulipas), también se hacen en otros estados como Jalisco, EdoMex, Puebla, Colima, Chihuahua, Sonora, Morelos, Nayarit, etc. Al excluirlos, se prohíbe su tradición mezcalera y se violan los derechos humanos de sus habitantes. ¿Tema menor? Sólo hay que recordar la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano de 1789: “Toda sociedad en la cual no esté establecida la garantía de los derechos [y no se refiere sólo al papel], ni determinada la separación de los poderes, carece de Constitución”.

En seguida pasé a explicar el proceso de elaboración de los MT y el enorme acervo de conocimiento tradicional que se requiere para elaborarlos; conocimiento que se expresa en la diversidad de materias primas (magueyes, aguas, suelos, microorganismos, piedras, árboles), tecnologías, instrumentos y en la compleja memoria sensorial de las regiones productoras, memoria socialmente construida y que atesora el inventario de miles de aromas y sabores que se reproducen meticulosamente en cada producción de MT, evaluada rigurosamente con sus propias normas.

http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9180988

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178. La maga del Mexicano


Las últimas cuatro sesiones de la Logia de los Mezcólatras realizadas en el restaurante Mexicano (Regina 27 A, Centro Histórico, DF) fueron memorables, no sólo por la calidad de los mezcales tradicionales [MT] saboreados, sino por los excelsos platillos que provocaron una reacción inusual entre los asistentes, quienes dejaron de tomar mezcal y, en silencio casi místico, se concentraron en el puro goce de las exquisitas viandas.

La culpable de esta reacción, una verdadera maga, es la joven chef Ana González, de tan sólo 25 años y nativa de la Ciudad de México. Su pasión por la cocina la heredó -en principio- de su abuela, originaria de Hidalgo y casada con un veracruzano, por lo que mezclaba amorosamente ambas gastronomías. Ana aprendió de ella a guisar, entre otras maravillas, los tamales de camarón seco con frijol, la cochinita con cueritos, los frijoles charros y distintas salsas. Otra influencia importante fue su ex suegra, originaria de Guerrero, pues le enseñó a nixtamalizar el maíz y a elaborar el pozole.

Muestra de su magia fue el platillo que creó el miércoles pasado: pizzetta con carne de res al pibil, chocolate blanco y pulque, que acompañó la saboreada de  tres MT oaxaqueños de puntas de 1) maguey Mexicano a 61.1°; 2) de maguey San Martinero a 69.2°; y 3) de maguey Arroqueño, maguey Coyote y maguey Mexicano a 60.6°. La pizzetta, además, fue precedida por una sopa de hongos y por una pasta al ajillo con chile de árbol.

Una semana antes, la maga del Mexicano, nos hechizó con un -por así llamarlo- tamalito tatemado de arrachera con salsa de chile morita y xoconostle, que acompañó la saboreada de tres mezcales de Charo, Michoacán, elaborados con 1) maguey Alto y maguey Chino a 50.2°; 2) maguey Alto, maguey Chino y Lechuguilla a 49.1°; y 3) maguey Alto, maguey Chino y maguey Azul a 49.5°.

Ana partirá pronto a Sudamérica para perfeccionar su magia, así que quien desee saborear su sazón y MT de Tepenene, Puebla, vaya el miércoles 15 de mayo a las 8 de la noche al Mexicano.

http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9180262

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177. In Situ: mezcalería en Oaxaca


La semana pasada visité en Oaxaca la mezcalería In Situ (http://insitumezcaleria.wix.com/inicio), donde fui afectuosamente recibido por sus propietarios: Sandra Ortiz Brena y Ulises Torrentera; éste último, autor de Mezcalaria, ya en su tercera y recientísima edición. El lugar cuenta con una carta de 130 mezcales, proveídos directamente por los maestros mezcalilleros que los hacen; también ofrece alimentos que incluyen productos de maguey como flor de quiote o tostadas de maíz con mezontle (corazón del maguey horneado). Y, como eficaz y sabrosa manera de limpiar el paladar entre mezcal y mezcal, rebanadas de jitomate dulce.

Allí saboreé –con mis anfitriones- una selección, hecha al momento por Ulises, de seis mezcales tradicionales, tesoros de la gastronomía oaxaqueña, hechos de:

1) Maguey Espadín, elaborado en San Vicente Coatlán, distrito de Ejutla, por el maestro mezcalillero Esteban Morales en 2013; lo destiló en olla de barro con serpentín para condensación externa mediante doble destilación: 53°.

2) Maguey Verde, elaborado en San Luis Amatlán, distrito de Miahuatlán, por el maestro mezcalillero Francisco García en 2013; lo destiló en alambique de cobre mediante doble destilación: 49.5°.

3) Maguey Penca Verde, elaborado en San Pedro Totomachapan, distrito de Zimatlán, por el maestro Mezcalillero Valentín Celis en 2102; fermentación y destilación (doble) las llevó a cabo en ollas de barro: 48.7°.

4) Maguey Papalomé, elaborado en Santa María Ixcatlán, distrito de Teotitlán, por el maestro mezcalillero Amado Amador en 2012; lo destiló en ollas de barro mediante doble destilación: 47.5°.

5) Maguey Tepextate elaborado en Lachiguizo, San Luis Amatlán, distrito de Miahuatlán, por el maestro mezcalillero Esteban Santiago; lo destiló en alambique de cobre mediante doble destilación: 48.5°.

6) Maguey Tobalá elaborado en San Lorenzo Albarradas, distrito de Tlacolula, por el maestro mezcalillero Santos Martínez en 2011; lo destiló en alambique de cobre mediante doble destilación: 49.5°.

http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9179628

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176. Historia de Oaxaca y mezcal


El jueves visité dos bibliotecas que contienen documentos imprescindibles sobre historia de Oaxaca: la Biblioteca Pública Central (bpcoaxaca.blogspot.mx) y la Biblioteca Francisco de Burgoa (www.bibliotecaburgoa.org.mx). La primera resguarda la obra, gran parte de ella inédita, del historiador oaxaqueño Manuel Martínez Gracida, de la que mencionaré Los indios oaxaqueños y sus Monumentos Arqueológicos (1910), pues en ella existe un hermoso apartado dedicado al mezcal, que pude consultar directamente gracias a la amabilidad de los bibliotecarios, quienes también me informaron que en la Biblioteca Burgoa contaban con la digitalización íntegra de la obra del historiador. Acudí a la segunda, donde me proporcionaron una impresión del apartado respectivo (4 fojas) titulado “Palenque de Mezcal”, que complementa la lámina 37 del tomo V de la obra citada. Allí también recibí atenciones excepcionales, y se me informó que apenas se terminen los índices analíticos de la obra digitalizada, podrá ser consultada o adquirida por los interesados. Ojalá sea muy pronto.

Respecto al mezcal, el historiador dice: “El palenque ó fábrica de mezcal por destilación, se llama en zapoteco Chiñanizabisahui, que quiere decir, Fábrica de mezcal. Etimología: Chiña, fábrica y nizoobizahui, mezcal. También se puede decir Lichinizabizahui, que significa Casa donde se hace mezcal. Etimología: Lichi, casa y nizoobizahui, mezcal. En mixteco se conoce por Huahi dedziyahui, que quiere decir, Casa de vino de maguey. Etimología: Huahi, casa, dedzi, vino y yahui, maguey. En chocho por Caadaxin, que significa, Casa de mezcal. Etim: Chaa, casa y dazin, mezcal. En cuicateco por Baiñuñejichi, que quiere decir, Casa de mezcal. Etimología: Bai casa y ñuñejichi, mezcal.”

Y añade: “En el Estado de Oaxaca, tiene un consumo asombroso el mezcal, pues se toma con mas gusto por su pureza y cualidades medicinales, que todas las diversas mixturas que con el nombre de vino cognac, aguardiente, ó ginebra, nos vienen del extranjero”.

http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9178971

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La creciente ola de interés en el mezcal y la avalancha comercializadora que la sigue, han generado amenazas para la preservación de los Mezcales Tradicionales (MT) y el entorno cultural, natural y gastronómico que los ha sustentado. No sobra decir que los MT representan gastronomías regionales y, por tanto, son los únicos que tienen aromas y sabores extraordinarios que cumplen con las estrictas normas de calidad construidas a través de siglos y que sirven para evaluar si un mezcal sirve o no.

Tales amenazas tienen un objetivo: destruir la calidad de los MT. Lograrlo traería trágicas consecuencias: la desaparición del conocimiento que existe detrás de ellos; la pérdida de cientos de sabores y aromas exquisitos (¿cuánto cuesta un sabor y un aroma?); y el despojo de los productores y de las comunidades que los crearon y los han consumido por siglos. Despojo a favor de nuevos “expertos” y de comercializadores inescrupulosos, que cuentan con la anuencia y recursos de algunas instituciones del estado y con marcos normativos (Denominación de Origen, Norma Oficial Mexicana) que apuntan hacia dicha destrucción, pues inducen a la adulteración al permitir que se añadan -en el proceso productivo- azúcares diferentes a los del maguey, y presionan arbitrariamente a la transformación de los MT al forzarlos a cumplir parámetros químicos que no tienen ningún sustento científico, gastronómico o cultural: simplemente ignoran lo que son los MT, pues su objetivo es destruirlo.

La comercialización inescrupulosa está generando un conflicto muy serio -casi imposible de solucionar- entre la calidad de los MT y la urgencia de recobrar la inversión por parte de los envasadores. Ha llegado a tal punto que, aunque suene paradójico, los mismos productores de MT de algunas regiones han empezado a bajar la calidad de sus mezcales. En algunas ocasiones porque los envasadores, expertos que son, deciden rebajar con agua los MT; en otras porque exigen mayor producción y modifican los procesos productivos.

http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9178319

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Mezcales y estándares de aromas y sabores para evaluación sensorial.

Mezcales y estándares de aromas y sabores para evaluación sensorial.

Desde 2005 hemos planteado la necesidad de crear un método de evaluación sensorial, cata o saboreo, que nos permita evaluar con mayor objetividad las distintas producciones de Mezcales Tradicionales (MT). Contar con él, nos permitiría describir y caracterizar los aromas, sabores y otras propiedades (como perleados, tonalidades, permanencia, etc) de los MT, así como iniciar la identificación precisa de las distintas regiones mezcaleras y sus respectivos Gustos Históricos locales.

Para construir tal método, debe partirse de dos tipos de conocimiento: el tradicional, que poseen los maestros mezcalilleros y las comunidades que han construido y consumido los MT por siglos; y el científico en sus diferentes disciplinas como la Química, Geografía, Biología, Ciencias de la Salud y Antropología. Otro aspecto que debe considerarse como premisa para su construcción, es que los MT son componente importante de la Gastronomía Tradicional y, por tanto, del Patrimonio Cultural de México.

Por las razones anteriores, en la segunda mitad de 2011 sostuvimos una charla con la Dra. Patricia Severiano, responsable del área de Evaluación Sensorial de la Facultad de Química de la UNAM, a quien le propusimos: iniciar un trabajo de caracterización de aromas y sabores de varios MT de diferentes regiones; delinear los elementos básicos para la creación de un método de evaluación sensorial; entrenar en dicho método a algunos miembros de la Logia de los Mezcólatras.

Después de probar varias muestras de MT, la Dra. Patricia mostró su interés en realizar un protocolo de investigación cuyo objetivo sería describir los aromas y sabores de diferentes muestras de MT, al tiempo que se iría creando el método de evaluación sensorial adecuado.

A partir de 2012 iniciamos, junto con alumnos de la Facultad de Química, la descripción de sabores y aromas de 11 muestras de MT de diferentes estados de la República, elaborados con magueyes silvestres y cultivados, y destilados en diferentes tipos de alambiques. En esta primera etapa se generaron muchísimos descriptores, o sea, palabras útiles para definir cada uno de los sabores, aromas y sensaciones encontradas. En la siguiente etapa, los descriptores se agruparon por afinidad, y se obtuvo una lista depurada de los mismos.

Definida la lista final de descriptores, comenzó la etapa de entrenamiento a un panel de cata formado por alumnos de la Facultad de Química y miembros de la Logia, que fueron seleccionados a través de pruebas de capacidad sensorial. El entrenamiento del panel duró cerca de tres meses, durante los cuales se entrenó a cada uno de sus miembros para percibir los sabores, aromas y sensaciones encontrados en la etapa de los descriptores en diferentes niveles de concentración, lo que les permitió desarrollar mayor capacidad de percepción.

Entrenado el panel, se procedió a evaluar 15 muestras de MT procedentes de dos regiones y Gustos Históricos específicos, etapa que se concluyó en octubre de 2012. Para que fuera clara al panel la diferencia entre los MT y los comerciales, se incluyeron, para su análisis, algunas muestras de mezcales de marcas comerciales.

Ahora sólo resta hacer lo que se conoce como pruebas afectivas, que “consiste  en una evaluación sensorial en la que los consumidores expresan su reacción ante algún producto o alimento (en este caso el mezcal) indicando el estímulo que éste les produce, si les gusta o le disgusta o si lo aceptan o rechazan”.

Para llevar a cabo las pruebas afectivas, y de ahí el título del texto que estás leyendo, requerimos aplicar las pruebas a 160 personas de ambos sexos divididas en 4 grupos de 40 personas cada uno conforme a su edad: Grupo I, personas de 20 a 30 años; Grupo II, personas de 31 a 40 años; Grupo III, personas de 41 a 50 años; Grupo IV, personas de 51 a 70 años.

Quien desee participar en las pruebas afectivas, debe cumplir los siguientes requisitos:

1)      Estar en el rango de edad de 20 a 70 años

2)      Presentar identificación del IFE el día de la prueba

3)      Inscribirse previamente, a más tardar el lunes 18 de marzo, al correo info@mezcalestradicionales.com.mx, indicando su edad para asignarlo a alguno de los grupos.

Realización de las pruebas afectivas:

a)      Se llevarán a cabo los siguientes días de marzo entre las 12:00 y las 15:00 horas: 19, 20 y 21. Sólo el miércoles 20 habrá un horario extra de las 17:00 a las 20:00 horas.

b)      Serán completamente gratuitas.

c)      Sólo podrán participar en ellas quienes se hayan inscrito previamente al correo mencionado en el punto 3: info@mezcalestradicionales.com.mx

d)     Cada participante degustará 5 mezcales y se le aplicará un breve cuestionario.

e)      La prueba dura un máximo de 45 minutos.

f)       Las pruebas serán en el restaurante Mexicano: Regina 27 A, Centro Histórico, DF, frente al mural de la Familia Burrón. El metro más cercano es Isabel la Católica.

Invitamos a todos los Mezcólatras a que con su pasión y conocimiento por el MT, contribuyan con su granito de arena y participen en estas pruebas afectivas, e inviten a más personas interesadas en participar en este ejercicio.

Tío Corne, sábado 16 de marzo de 2013.

167. Maguey Arroqueño: cuatro mezcales


Para Jorge Tamayo, afecto al Arroqueño

Esta semana tuve la fortuna de saborear cuatro mezcales tradicionales (MT) de maguey Arroqueño elaborados en 2002 (dos de ellos), 2003 y 2004, de lo que se deduce que el de menor tiempo de haber sido destilado contaba con 9 años y los de mayor tiempo, 11. A los años transcurridos hay que agregar la inverosímil doble suerte de que estos MT estuvieran almacenados en vidrio, lo que permitió su maduración sin que sabores ajenos al maguey destruyeran sus cualidades organolépticas, tal como sucede con el pernicioso -por ello injustificable- uso de barricas de madera.

Respecto al maguey Arroqueño  (también llamado Arruqueño, Ruqueño o Roqueño), es necesario decir que: se localiza exclusivamente en Oaxaca; es de cultivo y de difícil reproducción; tarda en madurar, dependiendo de la variedad y de dónde crezca, entre 10 y 15 o más años; desarrolla grandes tallas y piñas de mucho peso; por referencias de maestros mezcalilleros sabemos que se cultiva o cultivaba en poblaciones de los distritos de Ejutla, Miahuatlán, Ocotlán, Sola de Vega, Tlacolula, Yautepec y Zimatlán y, por supuesto, con el fin de usarlo para mezcal.

Al oler estos MT, de inmediato surgen intensos aromas del maguey horneado y de su fibra, a paja y tierra húmedas, a cáscara de toronja, a hierbas, así como aromas dulces y frutales de plátano macho maduro y ligeramente a vainilla en vaina. No entraré a detallar cada uno, es mejor disfrutar la experiencia personalmente.

Los artífices de estas maravillas fueron:

José García de Yogana, Ejutla, quien los elaboró en enero de 2002 y febrero de 2003 a 49.5° y 51.3° respectivamente.

Margarito Mata de Zeguiche, Ejutla, que usó plantas de 15 años en julio de 2004; 50.6°.

Luis Ramírez de Amatengo, Ejutla, quien destiló en 2002 a 60.5°.

Quien desee acercarse al Gusto Histórico de los MT de San Luis Atolotitlán, Puebla, vaya al viaje que se llevará a cabo durante el puente del 16 al 18 de marzo. Informes: viajes_mezcolatras@mezcalestradicionales.com.mx.

http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9173263

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