62. Hechos que tienden a la destrucción y despojo del Mezcal


Primero. La revista Sabor e arte nº 36 (www.saborearte.com.mx) de octubre-noviembre 2010, publicó los resultados de una mesa redonda titulada “Mezcal, bebida prodigiosa” a la que, con otras persona, fui invitado. En mi intervención mencioné -entre diversos temas que fueron omitidos- que la ausencia de productores de mezcal en la mesa evidenciaba, innegablemente, la tendencia a la destrucción y despojo de este Patrimonio Cultural (PC), pues quienes lo creaban y recreaban, los Maestros Mezcalilleros y sus comunidades llamados portadores por la UNESCO, no fueron invitados.
Segundo. El Museo del Tequila y el Mezcal construido por el GDF sigue tal tendencia, pues no refleja la riquísima diversidad cultural, lingüística, biológica, gastronómica y sensorial que los Mezcales Tradicionales (MT) representan para sus portadores. Lo mostrado es “el mezcal imaginario”, de boutique. Pero cuando existen portadores concretos del PC, el acto “imaginario” es una falta de respeto, un acto discriminatorio y de despojo: se habla del mezcal, pero que no hablen sus creadores, los genuinos expertos. Esto corrobora lo aquí escrito el 3 de abril de 2010: “Las ideas que se tengan de los mezcales -el tequila, casi extinto, sólo es uno entre miles-, fundamentadas en prejuicios o en conocimientos reales de la bebida, definirán la orientación de los contenidos del museo, el público al que estará destinado y su funcionamiento.”
Otro horizonte. Los MT son ya tema de interés público sobre el que debe dialogarse con transparencia y partiendo del respeto a sus portadores; ciudadanos, envasadores, restauranteros, chefs, sommelieres, servidores públicos, científicos e instituciones académicas, podemos ser sus acompañantes respetuosos. De no ser así, ellos serán despojados y todos seremos responsables de la destrucción de los MT. No desperdiciemos la oportunidad de tener estos destilados exquisitos en nuestras mesas, pues los que actualmente hay en el mercado, nacionales o extranjeros, son de calidad miserable.
http://impreso.milenio.com/node/8910513

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